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La actividad agropecuaria creció en la Argentina

Asuntos Regulatorios Argentina

En los primeros nueve meses del año Argentina registró un incremento del 2,5%, a partir del crecimiento del consumo privado, el gasto público y la inversión, con lo que se recuperó la caída del 2,2% constatada en 2016. Al mismo tiempo, la tasa de inflación se redujo del 40,5% en 2016 al 26% en los primeros diez meses de 2017, y el empleo registrado aumentó un 1,4% en el acumulado del año hasta agosto. 

La recuperación de la economía argentina durante 2017 respondió tanto a factores externos como internos. Entre los factores externos se encuentra el leve repunte de la economía brasileña, que se reflejó en una gradual recuperación de las exportaciones a ese país. Entre los factores internos se incluyen el crecimiento de los salarios y del gasto en prestaciones sociales en términos reales, el impulso de la obra pública y el aumento de los préstamos bancarios al sector privado, que fomentaron la expansión del consumo y de la inversión. Con esta dinámica observada hasta el tercer trimestre del año se estima que el crecimiento de 2017 finalizará en un 2,9%.

Los sectores favorecidos por el cambio de precios relativos, por la obra pública o por acuerdos comerciales específicos —como el agropecuario, la construcción y el complejo automotor, respectivamente— registraron un elevado crecimiento. En tanto, los sectores afectados por la flexibilización de los controles a las importaciones y la apreciación de la moneda local, como la industria textil y la electrónica, continuaron cayendo. 

El endeudamiento externo tuvo un marcado aumento en 2017, que financió el déficit fiscal y de la cuenta corriente, y que explicó el incremento de las reservas internacionales.

En el 2018 se espera que se mantenga la dinámica de crecimiento, en tanto no se modifiquen sustancialmente las condiciones financieras internacionales. La intensidad del crecimiento dependerá, por una parte, del sostenimiento de la recuperación de los socios comerciales, y, por la otra, de la evolución de los ingresos reales de las familias, del crédito al sector privado y del sesgo de la política fiscal.
En un escenario de mayor crecimiento previsto para el Brasil en 2018, un leve crecimiento de los salarios reales y estabilidad real del gasto público, la economía argentina crecería en torno al 3%.

Las exportaciones y las importaciones tuvieron un aporte negativo (un 0,2% y un 1,8%, respectivamente). Si se sustraen las importaciones asociadas a cada componente de la demanda agregada, la contribución del consumo privado y de la inversión se reduce de forma significativa, a un 1,4% y un 0,2%, respectivamente. Por el lado de la oferta, el incremento se explica por la producción tanto de bienes (1,6%) como de servicios (1,7%). Se destaca
el aporte al crecimiento de los siguientes sectores: agropecuario (0,5%), transporte y comunicaciones (0,3%), actividades inmobiliarias y empresariales (0,2%), y construcción (0,2%).

El Gobierno Nacional Argentino había enviado al Congreso una propuesta de reforma tributaria orientada a reducir la presión fiscal sobre las empresas, con el espíritu de fomentar la inversión y las exportaciones. Los puntos más sensibles buscan reducir el impuesto a las ganancias re-invertidas de las empresas (del 35% actual al 25% hacia 2021) y bajar las contribuciones patronales al sistema de seguridad social. Asimismo, se acordó con las provincias un proyecto para una nueva ley de responsabilidad fiscal (que incluye pautas para la evolución del gasto real y del empleo en las provincias, así como una revisión de la coparticipación federal de impuestos y una reducción de los impuestos provinciales que se superponen a los nacionales). 

 

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